Buenos Aires, Miercoles, 25 de Mayo
25 abril, 2022 19:51 Imprimir

Derecho Marítimo – Industria – Reingeniería de sistemas / Automatización en comunicaciones / transmisión de datos / Documentos electrónicos / Carbono cero / Propulsión híbridos – Dra. María Grazia Blanco (desde Venezuela)

 

Recientemente participe como panelista en el Simposio Internacional de Derecho Marítimo del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo, celebrado en Lima – Perú.  Satisfactoriamente, participe en el bloque referido a temas de actualidad que están impactando a la Industria Marítima. En esta oportunidad compartí, con grandes colegas y amigos, convirtiéndose en un espacio para la reflexión y el análisis de un temario que está impactando nuestras agendas profesionales y que nos exige de forma urgente y rigurosa compromiso y una participación decidida.

Como profesionales del derecho marítimo dedicados al asesoramiento jurídico, la docencia y al trabajo institucional, debemos reconocer que nuestra visión actual, es mucho más amplia, comprensiva de lo que estamos experimentado en nuestra contemporaneidad, pero, sobre todo, comprometida con los nuevos desafíos que exigen de nuestra parte, aceptación, capacitación y formación.

En realidad, creo que, en mayor o menor medida, hemos tomando conciencia de una transformación, de un cambio de paradigmas realmente sorprendente, inconfesable, pero a la vez retador, que de forma muy sigilosa e imperceptible entro en nuestras vidas rompiendo los esquemas y estructuras del pasado. Ahora nos encontramos en una especie de película de ciencia ficción, donde sus protagonistas han asumido el reto de adaptarse de forma disciplinada y obligada a un proceso acelerado   de innovación o desarrollo tecnológico, que ha llegado para quedarse.

Efectivamente, la   industria del transporte marítimo, el comercio mundial y las cadenas logísticas de transporte, distribución y suministro de materias primas y productos esenciales, ya estaban bajo una evolución liderada por la efervescencia tecnológica. Efectivamente, nos estábamos enfrentando a la segunda ola de la revolución en el comercio internacional o como muchos han llamado, la cuarta revolución industrial, por lo tanto, ya transitábamos por la cibernética, la robótica, la física cuántica, la inteligencia artificial, el big data o las impresiones 3D. Es decir, habíamos comenzado hablar de los buques no tripulados o eléctricos, naves autónomas para inspecciones sub-acuáticas, puertos 4.0, tecnologías verdes, gemelos digitales, blockchaine, entre otros.

Ciertamente, la pandemia nos hizo volcar nuestra mirada a la transformación y a entender que es tiempo de renovar y reformar nuestra percepción sobre el presente y futuro, el cual no esta tan lejano. Las nuevas tecnologías han pasado a jugar un papel estelar en los procesos económicos, financieros, logísticos, comerciales, sociales y culturales de los últimos tiempos.  Hoy son nuestras principales aliadas en este mundo cargado de interrogantes y enigmas.

Si queremos trabajar en función de los objetivos y desafíos, Lo primero que debemos hacer es modificar nuestras estructuras convencionales o tradicionales, eliminar  o reducir la brecha digital  para rediseñar y pensar  en las nuevas aguas que tendremos que navegar y donde estaremos irreversiblemente conectados a  la reingeniería de los sistemas, automatización en las comunicaciones, transmisión de datos, así como, utilización de documentos electrónicos, tecnologías cero carbono, sistemas de propulsión híbridos con gas, es decir, necesitamos  pasar a la sofisticación técnica, haciendo de las nuevas tecnologías nuestros principales aliados.

Segundo, debemos invertir diferente y bajo otros enfoques, es decir, hemos entendido que debemos invertir en talento o capacitación de los llamados Smart People o de esas personas que funcionaran bajo estos nuevos escenarios de conectividad, digitalización y comunicación.

Asimismo, hay que destinar fondos operativos en infraestructura, conectividad exterior, en soluciones logísticas prioritarias, en este sentido, tenemos que orientarnos en un transporte marítimo limpio, eficiente y seguro, pero además que permita la sostenibilidad del medio ambiente. La innovación tecnológica servirá para reparar, transformar y construir buques y artefactos inteligentes, energéticamente eficientes, conectados y no contaminantes.

Debemos aceptar que ya estamos habitando un mundo lleno de algoritmos y sensores, en una revolución digital que ha permitido simplificar los procesos, los métodos y actividades.

Los retos tecnológicos están modificando las agendas empresariales, gubernamentales, comerciales e institucionales, por eso será imprescindible revisar el rol de todos los operadores de la cadena comercial y logística, de las autoridades y destinatarios de productos y servicios. En fin, reevaluar la función competencia y responsabilidad de todos los actores que hacen vida en el comercio y el mundo marítimo. Se requiere rediseñar estrategias políticas que permitan incentivar la inversión en marina mercante, infraestructura, expansión portuaria, capacidad, desarrollo logístico y operativo, para poder concretar proyectos a corto, mediano y largo plazo.

Es imprescindible mantener nuestra mirada en el horizonte y capitalizar la importancia que tienen las nuevas tecnologías para la industria marítima y el comercio mundial, por eso es urgente conocer de las directrices, prototipos, planes y proyectos que se han presentado hasta la fecha y que nos anuncian con éxito que superaremos los desafíos y riesgos emergentes.

Para saber el impacto de las nuevas tecnologías, solo basta con enumerar los grandes avances que han logrado impactar al siglo XXI y entre los cuales encontramos la fibra óptica, la cloud computing, el internet de banda ancha, dispositivos inteligentes, computación cuántica, inteligencia artificial, impresiones 3D, robótica, internet de las cosas, blockchaine. Cuando tomamos conciencia de su existencia en nuestro mundo, entonces entendemos, que ya estamos en la era de digitalización y conectividad al máximo. Hemos sido reconducidos a un mundo de sensores y algoritmos que han comenzado a cambiar nuestras actividades cotidianas o comunes, haciéndolas, viables, eficientes, seguras y rápidas.

Es innegable que la innovación y las nuevas tecnologías han logrado una transformación silenciosa como progresiva a nivel internacional, impactando en las economías mundiales, en las cadenas de valor, producción y comercio, exigiéndose así, nuevas habilidades, nuevas inversiones, nuevas infraestructuras, ordenamientos jurídicos adecuados a los tiempos que estamos viviendo   y garantías para lograr el progreso con seguridad financiera, competitividad y resultados éxitos.

El comercio y la tecnología están vinculados de forma irreversible. Desde la invención de la rueda, a la revolución de la máquina de vapor, la tecnología ha jugado un papel clave en la configuración del desarrollo económico de los países. Por lo tanto, debemos consentir, que este fenómeno de transformación se nos presenta tan visceral como impertinente, tan asombroso como mágico, por lo que se nos exige acción, formación y voluntad.

Ciertamente, los esquemas han sido sustituidos, la invención, la creatividad ilimitada o lo que llamamos el dibujo libre, a dado riendas sueltas a lo inimaginable, originando nuevas competencias, oportunidades, negocios, productos, proyectos, ofertas y demandas, que favorecen el crecimiento comercial y el desarrollo económico bajo otros patrones o modelos.

Las nuevas tecnologías están estimulando la reinvención del mundo, la sociedad y la economía, haciendo de las cadenas de valor, producción y comercio, una utopía o espejismo, por eso se requiere de nuevas habilidades, nuevas reglas, en definitiva, de grandes cambios a nivel conceptual, técnico y jurídico. Es innegable que hay una modificación sostenida y gradual que ha impactado y   seguirá transformando el comercio internacional tal como lo reconocemos y observamos en nuestros días, por esos debemos programarnos.

Ante los avances tecnológicos solo nos queda, formarnos, capacitarnos y conocer a profundidad las herramientas tecnologías, con la finalidad de aplicarlas de forma correcta e introducirlas en nuestro mundo laboral haciéndolas más segura y eficientes.

Para terminar, quiero expresar con vehemencia que se nos exige una compresión académica y técnica de esta transformación que estamos experimentando. Solo así, lograremos, dominarla y aplicarla de manera asertiva o exitosa.

Dra. María Grazia Blanco (desde Venezuela)

Abril 2.022

 

 

Vicepresidente de la Rama Venezolana del Instituto Iberoamericano de Derecho Marítimo. – Miembro del Comité Marítimo Internacional.

Socio de la firma Bolinaga y Blanco asesoría marítima y mercantil.

 

 

 

 

 

 

 

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