Buenos Aires, Sabado, 28 de Mayo
13 diciembre, 2021 20:49 Imprimir

¿Y la propiedad intelectual? – Aduanas – Lic. René Suástegui (desde México)

 

En el continente americano en materia aduanera el escenario para la protección de derechos de propiedad intelectual es variado, hay países cuya autoridad aduanera cuenta con facultades para actuar “de oficio”, mientras que hay otros países cuya autoridad aduanera es coadyuvante de las autoridades administrativas y penales; estas condiciones hacen que, quienes se dedican a actividades que violan derechos de propiedad intelectual puedan encontrar esquemas para distribuir sus productos aprovechando las diferencias normativas de nuestros países.

 

 

Algunos ejemplos de la dificultad para las autoridades aduaneras en cuanto al combate a violaciones a derechos de propiedad intelectual lo tenemos en la legislación aduanera de cada uno de nuestros países, por citar los casos de los transbordos en el tráfico marítimo, en los que podemos encontrar grandes volúmenes de mercancías con artículos misceláneos; envíos a través de los servicios postales o por parte de empresas de mensajería en tráfico aéreo, que implica embarques pequeños, adicionado con el crecimiento exponencial del comercio electrónico, sin olvidar la creciente intervención del crimen organizado en actividades de falsificación como parte de sus negocios ilícitos.

El problema no es el medio de transporte, ni la cantidad de productos o que en un embarque encontremos mercancías de empresas que son acérrimos competidores, el problema radica en las condiciones en que se transportan, la calidad del producto y del empaque y embalaje que no corresponden al producto original. Un documento muy completo sobre las dimensiones de esta problemática es “Knowledge Is Power: Increasing Public Awareness to Reduce Product Counterfeiting” editado por Underwriters Laboratories (UL) cuyas cifras y datos son muy ilustrativos.

El problema que tenemos como sociedad es qué de manera general, percibimos a la falsificación y piratería como algo que no es grave, porque, ¿Qué tiene de malo que el zapato deportivo que utilizo ostente el logotipo de la marca de moda sin ser original?, además de que solo pagué entre el 15 y 30% del precio del producto original. ¿Qué puede pasar si el juguete que le compré a mi hijo alusivo a algún superhéroe no sea original? No afecto a nadie.

La cuestión es qué las falsificaciones si representan problemas, para el consumidor, nada garantiza que el producto haya sido elaborado con materias primas de calidad, probablemente se hayan utilizado materiales no aptos para el consumo humano, por ejemplo, pinturas con un alto contenido de plomo, y la lógica es que el falsificador buscará materiales de baja calidad y baratos sobre cualquier otro componente en su esquema comercial, aun cuando estos materiales dañen o atenten contra la salud humana.

Para la empresa titular de los derechos de propiedad intelectual, los productos falsificados de baja o nula calidad que circulan en el mercado atentan contra el prestigio de su marca y la percepción del consumidor puede ser que la empresa ofrece mercancías que no cumplen con sus expectativas.

Para la planta productiva, por cada producto falsificado que llega al consumidor implica que no se vendió un producto original y mientras menos ventas, más posibilidades de disminución de ingresos para la empresa, desincentiva la investigación y desarrollo, desalienta la creatividad y la consecuente pérdida de empleos formales.

Para los Gobiernos, implica un aumento en los canales de venta informales, así como la participación de la delincuencia organizada como parte de su esquema de negocios ilícitos y por otro lado, mientras menos se incentiven las ventas de empresas establecidas formalmente, menos recaudación de impuestos y como consecuencia una merma en los servicios (escuelas, seguridad pública, servicios médicos, entre otros) que los gobiernos ofrecen a la sociedad.

Otro aspecto fundamental es que la falsificación la encontramos en casi todos los sectores comerciales:

Contenido en: “Knowledge Is Power: Increasing Public Awareness to Reduce Product Counterfeiting”

Otro argumento que solemos escuchar en relación al consumo de productos falsificados es el precio del producto original, algunos consumidores consideran que el precio de los productos originales de su interés son costosos y de una u otra forma ese nicho de consumidores adquirirá el producto, basado en un precio bajo; esto es debido a que las marcas comerciales representan estatus y pertenencia; por ejemplo, utilizar el logotipo de actualidad en prendas de vestir representa ser parte de quienes están a la moda; tal o cual cantante o artista de moda utiliza tal fragancia de actualidad; la compañía de tecnologías de la comunicación sacó al mercado el nuevo modelo de teléfono celular y en ese escenario el consumidor está consciente de que está adquiriendo un producto falsificado, pero el “estar a la moda” o al día a un precio bajo es más importante que la calidad u origen del producto, sin pensar en el daño que éste puede provocar.

El problema se agrava cuando las falsificaciones afectan a sectores como automotriz, cuidados de la salud o farmacéutico, porque en este escenario la afectación no solo es una cuestión de imagen o precio, aquí los productos falsos atentan contra nuestra seguridad (pastillas de frenos falsos) o nuestra salud (crema corporal, cigarrillos, jarabe para la tos, medicamentos oncológicos), porque no podemos olvidar que el falsificador busca grandes ganancias con una inversión mínima aprovechando el nombre y prestigio comercial de marcas ya consolidadas.

¿Qué podemos hacer?

Como sociedad, ser más responsables y conscientes de que las falsificaciones no son un delito sin consecuencias; al contrario, éstas pueden atentar inclusive contra nuestra salud; algunas medidas que podemos tomar son, evitar comprar falsificaciones, es preferible no ostentar el logotipo de moda; tampoco confiar en ofertas de productos cuyo precio es inferior en más del 70% del producto original; en algunos casos, desde casa podemos tomar medidas muy sencillas, por ejemplo, destruir cajas y empaques, romper e inutilizar envases de plástico o de vidrio de productos como medicamentos o bebidas alcohólicas cuando los desechemos antes de depositarlos en contenedores de desperdicios.

Nuestros gobiernos y el sector privado pueden trabajar en conjunto para hacer una labor de concientización a la población sobre los beneficios de comprar productos originales y evitar a toda costa la adquisición de falsificaciones.

Contenido en: “Knowledge Is Power: Increasing Public Awareness to Reduce Product Counterfeiting”

En cualquier campaña anti falsificaciones se sugiere ser reiterativos en cuanto a las afectaciones que provocan las falsificaciones a:

  • Consumidores
  • Empresariado
  • Gobierno

¿Qué pueden hacer quienes están inmersos en el comercio internacional ante este fenómeno?

Sabemos que, en general, la propiedad intelectual no es parte de la legislación aduanera; sin embargo, de acuerdo a lo que hemos comentado, debemos tener conocimientos sobre conceptos básicos: ¿qué es una marca? ¿qué es una patente? ¿qué es un derecho de autor? ¿cómo se protegen? ¿qué autoridad es la competente en esta materia en mi país? ¿Qué es mercado gris o ventas paralelas? Entre otros cuestionamientos.

Sobre este punto, vale la pena comentar que la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), cuyo objetivo es desarrollar un sistema de propiedad intelectual internacional, que sea equilibrado y accesible y recompense la creatividad, estimule la innovación y contribuya al desarrollo económico, salvaguardando a la vez el interés público; dispone de información de actualidad, antecedentes y estadísticas sobre esta materia y además, ofrece diversos cursos, en algunos casos gratuitos, que nos permiten contar con nociones sobre la propiedad intelectual.

 

Otro punto relevante es conocer a las autoridades competentes en materia de protección a la propiedad intelectual en nuestros países y saber lo que hace el organismo homólogo en los países de mis socios comerciales, particularmente la legislación que se vincula a la legislación aduanera; asimismo, podemos acercarnos a Organismos, Cámaras y Asociaciones especializadas en esta materia en nuestro país; también podemos contactar a la Cámara Americana (American Chamber) o su oficina de representación; así como a la Cámara Internacional de Comercio en nuestros países, todos ellos pueden ofrecer asesoría, capacitación para autoridades aduaneras y algunas de ellas inclusive pueden coordinar acciones con las autoridades aduaneras para fortalecer la protección a los derechos de propiedad intelectual.

Vale la pena comentar que para la protección de derechos de propiedad intelectual es elemental la coordinación entre Autoridad Aduanera, Autoridades de P.I. y sector privado para generar acciones que protejan a consumidores, importadores y exportadores y si es que la problemática que afrontamos es grave o de un impacto o repercusión inminente, se puede contratar a un Despacho o Estudio de abogados especializados en esta materia.

Ante el avance del comercio electrónico, en el que podemos hacer toda una operación utilizando medios digitales, es necesario que al importar o exportar cuidemos con quien hacemos negocios, aun cuando la operación sea a distancia, se deben cuidar los elementos que generen la suficiente confianza para poder concretar un negocio, porque ese es el elemento fundamental de toda transacción: la confianza.

Si realizamos nuestras compras, ventas y distribución a través de los cada vez más crecientes plataformas de comercio electrónico, es recomendable conocer sus políticas de protección a la propiedad intelectual, en la medida que las políticas sean más laxas, es más probable que los falsificadores utilicen esas plataformas como medio de distribución de sus productos.

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, de la Oficina Ejecutiva del Presidente de Estados Unidos de América emitió el documento en idioma inglés intitulado: “2020 Review of Notorious Markets for Counterfeiting and Piracy”, en dicho documento podemos encontrar información muy valiosa sobre la visión y datos sobre mercados notorios para la falsificación y la piratería desde la óptica del gobierno norteamericano tanto digitales como físicos, que nos puede dar indicios sobre tendencias y patrones de conducta en esta materia.

De ahí, se puede obtener, por ejemplo, la información de lo que el gobierno norteamericano considera como las 10 mejores prácticas de las plataformas de comercio electrónico y los mercados de terceros que utilizan sus servicios:

Source: 2020 Review of Notorious Markets for Counterfeiting and Piracy

El documento también ofrece información sobre algunos sitios de comercio electrónico que el gobierno americano tiene bajo observación.

Por otro lado, en cuanto a mercados físicos, se dispone de información sobre mercados de diversos países que suelen estar involucrados en actividades ilícitas, lo cual resulta de utilidad, si, por ejemplo, con la información que disponemos de nuestro socio comercial encontramos que su domicilio se encuentra en esos mercados o cerca de los mismos, no necesariamente podemos afirmar que el producto que ofrece sea ilícito o violatorio de derechos de propiedad intelectual, pero resulta un indicio a considerar.

Finalmente, contamos con la experiencia y práctica diaria, que nos dan ciertas alertas o elementos que nos generan confianza en la operación de comercio exterior que estemos realizando:

  • Qué tan susceptible de ser falsificada es la fracción arancelaria con la que estamos operando.
  • Qué tan conocida o famosa es la marca del producto.
  • Si el empaque o embalaje corresponde a la calidad comercial del producto (por ejemplo: equipos electrónicos de alta gama en cajas de cartón de baja calidad, sin identificaciones o sin códigos de identificación; zapatos tenis de un valor en mercado de aproximadamente 300 dólares americanos empacadas en cajas sin logos o a granel)
  • En importaciones, la ruta que siguió el embarque desde su salida de fábrica hasta mi país. (Relojes suizos cuyo origen del embarque es China, sin que el fabricante cuente con producción en ese país)
  • El valor en factura es muy bajo y se sale de cualquier parámetro en transacciones similares.
  • En fotos, manuales y en su caso muestras, la textura, materiales, logotipos y empaques del producto muestran marcadas diferencias con los productos originales.
  • En mi mercado interno se ofrecen falsificaciones de ese producto.
  • En los empaques, embalaje y manuales se encuentran evidentes faltas de ortografía.
  • Se recomienda consultar la página de la autoridad en materia de propiedad intelectual para verificar si la marca del producto está registrada en mi país.

El anterior es un listado meramente ilustrativo, ya que podría haber muchos más elementos o indicios que en cada operación pudieran encontrarse y que nos generarían cierta alerta con respecto a la operación que estemos realizando.

Lic. Rene Suástegui

 

 

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