Buenos Aires, Sabado, 27 de Noviembre
8 noviembre, 2021 21:00 Imprimir

Lo que nos dejaron las reuniones del G20 en materia de fiscalidad internacional y cambio climático – Dr. Alfredo Collosa

 

El pasado 30 y 31 de octubre se reunieron en Roma los miembros del G 20 (que representan el 80% del PBI del planeta)  para abordar los temas más importantes de hoy, desafíos globales apremiantes y converger en esfuerzos comunes para recuperarse mejor de la crisis de COVID19 y permitir un crecimiento sostenible e inclusivo en todo el mundo.

En el presente comentario quiero destacar por su trascendencia aquellos temas vinculados a la fiscalidad internacional y al cambio climático.

1. Fiscalidad internacional – Economía internacional

El 8/10/2021 se firmó un acuerdo histórico en materia de fiscalidad internacional relativo a la tributación de la economía digital[1].

Luego de años de intensas negociaciones 136 jurisdicciones (de los 140 miembros del Marco Inclusivo de la OCDE / G20 sobre BEPS)  los cuales representan mas del 90% del PBI mundial se unieron a la “Declaración sobre la solución de dos pilares para abordar los desafíos tributarios que surgen de la Digitalización de la Economía

Con Estonia, Hungría e Irlanda adheridos al acuerdo, ahora cuenta con el apoyo de todos los países de la OCDE y del G20. Cuatro países, Kenia, Nigeria, Pakistán y Sri Lanka, aún no se han adherido al acuerdo.

El acuerdo en concreto se basa en dos pilares.

El Pilar Uno resultará de aplicación a alrededor de 100 de las EMN más grandes y rentables del mundo a países de todo el mundo. En concreto, las EMN con ventas globales superiores a 20 000 millones de euros y una rentabilidad superior al 10%, que pueden considerarse las ganadoras de la globalización, estarán cubiertas por las nuevas normas

Busca asegurar que estas empresas paguen una cuota justa de impuestos donde quiera que operen y generen beneficios.  Reasignará algunos derechos impositivos sobre las EMN de sus países de origen a los mercados donde realizan actividades comerciales y obtienen beneficios, independientemente de si las empresas tienen presencia física allí.

Se espera que los derechos impositivos sobre más de USD 125 mil millones de ganancias se reasignen a las jurisdicciones del mercado cada año y asimismo que las ganancias de los ingresos de los países en desarrollo sean mayores que las de las economías más avanzadas, como proporción de los ingresos existentes.

El segundo pilar propone un acuerdo global de impuesto mínimo. No busca eliminar la competencia fiscal, pero le impone limitaciones acordadas multilateralmente, y hará que los países recauden alrededor de USD 150 mil millones en nuevos ingresos anuales.

El Pilar Dos introduce una tasa impositiva corporativa mínima global fijada en 15%.

La nueva tasa impositiva mínima se aplicará a las empresas con ingresos superiores a 750 millones de euros y se estima que generará alrededor de 150 mil millones de dólares en ingresos fiscales globales adicionales anualmente.

También se obtendrán más beneficios de la estabilización del sistema tributario internacional y de una mayor certeza tributaria para los contribuyentes y las administraciones tributarias.

Los países tienen el objetivo de firmar una convención multilateral durante 2022, con una implementación efectiva en 2023.

La convención ya está en desarrollo y será el vehículo para la implementación del derecho tributario recientemente acordado bajo el Pilar Uno, así como para las disposiciones de suspensión y remoción en relación con todos los impuestos sobre servicios digitales existentes y otras medidas unilaterales relevantes similares.

La OCDE desarrollará reglas modelo para incorporar el Pilar Dos a la legislación nacional durante 2022, que entrará en vigencia en 2023.

Los países en desarrollo, como miembros del Marco Inclusivo en pie de igualdad, han desempeñado un papel activo en las negociaciones y la solución de dos pilares contiene una serie de características para garantizar que se aborden las preocupaciones de los países de baja capacidad.

La OCDE se asegurará de que las reglas se puedan administrar de manera efectiva y eficiente, y también ofrecerá un apoyo integral para el desarrollo de capacidades a los países que lo necesiten.

De este tema en las reuniones del G 20 se dijo que el acuerdo del 8 de octubre es un logro histórico a través del cual se establecerá un sistema tributario internacional más estable y más justo.

Se hace un llamado al Marco Inclusivo de la OCDE / G20 sobre BEPS para desarrollar rápidamente las reglas modelo y los instrumentos multilaterales acordados en el Plan de Implementación Detallado, con miras a asegurar que las nuevas reglas entren en vigencia a nivel global en 2023.

2. Cambio climatico

El cambio climático presenta enormes riesgos para el funcionamiento de las economías del mundo. Es uno de los mayores desafíos actuales y no entiende de prórrogas ni fronteras.

Recientes informes del tema alertan que la situación es crítica y se debe actuar cuanto antes ya que de no hacerlo estamos frente a una crisis climática mundial inevitable, irreversible y sin precedentes.

Los países firmantes del Acuerdo de París se comprometieron a esforzarse por alcanzar un límite de aumento de la temperatura global de 1,5° Celsius para 2030. Pero incluso los objetivos considerados “suficientes”, como la limitación del calentamiento global a un máximo de 2°, se incumplen en la mayoría de países[2].

Los científicos creen que un calentamiento global de 2° elevaría el nivel del mar unos 56 centímetros, aumentaría un 25% los días de calor y podría generar períodos de sequía de cuatro meses. Un escenario de calentamiento de 3° prodría provocar trastornos masivos en los ecosistemas y los patrones climáticos, mientras que uno de 4° limitaría seriamente las zonas habitables del planeta.

El Cimate Action Tracker[3] publica los objetivos a los que se comprometieron 36 países y la Unión Europea, y mide los logros previstos hasta 2030 en base a las políticas y acciones concretas ya puestas en marcha.

Según este sitio web, países como Arabia Saudita y Turquía rechazan la responsabilidad asociada a los objetivos climáticos. Si todos los países siguieran el enfoque de acción mínima o nula, el calentamiento global superaría los 4° hacia 2030. India y Kenia son dos países que se rehúsan a compromisos de límites de calentamiento, pero que están en buen camino de alcanzar incrementos inferiores a 2°. En el otro extremo está Canadá, que se comprometió con el objetivo de 2°, pero cuyas acciones y políticas hasta 2030 sugerirían un aumento de 4° de la temperatura global.

De los siete países latinoamericanos analizados, Costa Rica es el que demuestra la mayor responsabilidad para alcanzar lo prometido en París. El gobierno de este país aboga por un límite de calentamiento global de 2° y se espera que su acción individual, en caso de que todos los países adoptasen medidas equivalentes, podría resultar en un máximo de 1,5°. México y Argentina, en cambio, se comprometen a un límite de 3°, pero sus políticas a nivel doméstico generarían un aumento global de 4°. Brasil y Colombia, por su parte, prometen apenas un grado Celsius más de lo que pueden conseguir, un máximo de 3°.

 

Por su parte, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) es el organismo de la ONU para evaluar la ciencia relacionada con el cambio climático. Fue establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Organización Meteorológica Mundial en 1988 para proporcionar a los líderes políticos evaluaciones científicas periódicas sobre el cambio climático, sus implicaciones y riesgos, así como para proponer estrategias de adaptación y mitigación.

El informe sobre el clima del IPCC[1] publicado recientemente es contundente en el sentido que estamos acercándonos peligrosamente a un aumento de 1,5°C en la temperatura que nos pondrá ante una crisis climática mundial inevitable, irreversible y sin precedentes.

Muchos de los cambios observados en el clima no tienen precedentes en miles, si no en cientos de miles de años, y algunos de los cambios que ya se han puesto en marcha, como el aumento continuo del nivel del mar, son irreversibles durante cientos o miles de años.

Sin embargo, reducciones fuertes y sostenidas de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero limitarían el cambio climático. Si bien los beneficios para la calidad del aire llegarían rápidamente, podrían pasar de 20 a 30 años para que las temperaturas globales se estabilicen.

El informe proporciona nuevas estimaciones de las posibilidades de cruzar el nivel de calentamiento global de 1,5 ° C en las próximas décadas y encuentra que, a menos que haya reducciones inmediatas, rápidas y a gran escala en las emisiones de gases de efecto invernadero, limitar el calentamiento a cerca de 1,5 ° C o incluso 2 ° C estarán fuera de su alcance.

Además muestra que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de aproximadamente 1,1 ° C de calentamiento desde 1850-1900, y encuentra que en promedio durante los próximos 20 años, se espera que la temperatura global alcance o supere los 1,5 ° C de calentamiento.

Cada región enfrenta cambios crecientes. Muchas características del cambio climático dependen directamente del nivel de calentamiento global, pero lo que experimentan las personas a menudo es muy diferente al promedio global.

El informe proyecta que en las próximas décadas los cambios climáticos aumentarán en todas las regiones. Pero no se trata solo de temperatura. El cambio climático está trayendo múltiples cambios diferentes en diferentes regiones, que aumentarán con un mayor calentamiento. Estos incluyen cambios en la humedad y la sequedad, los vientos, la nieve y el hielo, las áreas costeras y los océanos.

El clima de la Tierra está cambiando y el papel de la influencia humana en el sistema climático es indiscutible.

Este informe se publica en un momento en que la situación está llegando a un punto culminante. La cruda realidad debería llevar a los gobiernos, a los mercados de capital, a los inversionistas, a las aseguradoras y a los consumidores a adoptar las medidas necesarias para reducir las emisiones de combustibles fósiles.

Según las últimas estimaciones del grupo de analistas de Rhodium Group, China es el principal emisor y acumuló en 2019 el 27% de todos los gases de efecto invernadero expulsados por la actividad del ser humano. Le siguen: Estados Unidos (11%), India (6,6%) y la Unión Europea (6,4%). Pero si se mira a las emisiones acumuladas, EE UU sigue siendo el país que más ha contribuido históricamente al calentamiento global[2].

Respecto al compromiso para reducir los gases de efecto invernadero la Unión Europea, en su última actualización, ha prometido reducir sus emisiones un 55% en 2030 respecto a 1990. EE UU, tras la salida de Donald Trump de la Casa Blanca y la vuelta al Acuerdo de París, se ha comprometido a reducirlos entre un 50% y un 52% en 2030 respecto a los niveles de 2005. Y China se ha fijado como principal objetivo alcanzar su pico de emisiones en 2030, lo que le permitiría seguir con emisiones crecientes durante esta década.

La OCDE tiene un repositorio de datos e indicadores internacionales sobre las dimensiones ambientales, económicas, financieras y sociales del cambio climático proporciona información esencial para políticas climáticas eficaces.

Se puede explorar las emisiones por país y por sector, y la combinación de energía de los países, y obtener más información sobre las políticas de los países, incluidos los precios del carbono, los subsidios a los combustibles fósiles y la inversión en energía renovable[3].

Allí se dice que os avances en la reducción de emisiones de carbono son insuficientes para alcanzar el Acuerdo de París.  Lograr emisiones netas cero requiere transformaciones económicas, sociales y tecnológicas rápidas. Muchos países están tomando medidas, pero el progreso es insuficiente para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París de 2015 y mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 ° C por encima de los niveles preindustriales.

La energía renovable se utiliza cada vez más, pero todavía representa solo el 11% del suministro de energía y el 27% de la producción de electricidad en la OCDE. Esto no es suficiente para reducir eficazmente las emisiones de GEI derivadas del uso de energía.

La energía y el transporte se encuentran entre los principales impulsores de las emisiones de gases de efecto invernadero.Los países de la OCDE todavía dependen de los combustibles fósiles para aproximadamente el 80% de su suministro de energía.

Las emisiones y huellas de carbono varían ampliamente entre países.

Se necesitan más esfuerzos para eliminar gradualmente los subsidios a los combustibles fósiles y apoyar la innovación y el desarrollo. Muchos gobiernos apoyan la producción y el consumo de combustibles fósiles. En 2019, este apoyo ascendió a 468.000 millones de dólares en 81 economías. Varios países brindan apoyo a los combustibles fósiles como parte de sus paquetes de recuperación de Covid-19.

Finalmente se dice que se necesita un esfuerzo adicional para gravar las emisiones de carbono. La fijación de precios del carbono fomenta el cambio de las opciones de producción y consumo hacia opciones bajas en carbono. Aún no se utiliza en todo su potencial según los últimos datos. Con un puntaje de fijación de precios de carbono de solo el 19%, los 44 países de la OCDE y el G20 analizados todavía tienen el 80% del camino por recorrer para alcanzar la referencia de 60 euros que se necesitaría para avanzar hacia una economía baja en carbono.

Por otra parte, también existe el “Green Future Index” el cual es una clasificación de 76 países y territorios líderes en su progreso y compromiso para construir un futuro bajo en carbono. Mide el grado en que sus economías están girando hacia la energía limpia, la industria, la agricultura y la sociedad a través de la inversión en energías renovables, innovación y finanzas verdes[4].

Los países europeos dominan la parte superior del “Green Future Index”, con 15 naciones europeas en el top 20. Muchos países europeos ya han logrado algunos avances en la reducción de emisiones, la transición de su producción de energía a fuentes renovables y la inversión en movilidad verde.

Los esfuerzos coordinados de los estados miembros de la UE para comprometer más de 200.000 millones de euros en inversiones audaces en economía verde, como parte del amplio Fondo de Recuperación y Resiliencia post-covid de la Comisión Europea, darán a las naciones europeas un impulso adicional en los próximos años.

El progreso desigual de muchas de las economías más grandes del mundo se refleja en el índice. Estados Unidos se encuentra en el lugar 40, en parte obstaculizado por varios años de mala dirección de la política climática, y China, en el lugar 45, todavía tiene un largo camino por recorrer en términos de transición energética a pesar de representar casi la mitad de las adiciones netas del mundo. de energía renovable a través de la energía eólica y solar el año pasado.

Sin embargo, entre estas dos economías, se gastaron miles de millones de dólares en innovación en tecnología verde y procesos de transición, lo que significa que ambas deberían poder avanzar en las clasificaciones en los próximos años si están realmente comprometidas con sus objetivos declarados objetivos de neutralidad de carbono.

En las reuniones recientes del G 20 se llegó a un acuerdo por el que los líderes  manifestaron su disposición a hacer esfuerzos para contener el calentamiento global a 1,5 grados por encima del nivel preindustrial.

Esto requerirá de acciones significativas y efectivas y el compromiso de todos los países, teniendo en cuenta los diferentes enfoques, a través del desarrollo de caminos nacionales claros que alineen la ambición a largo plazo con los objetivos a corto y mediano plazo, y con la cooperación internacional y apoyo, incluidas las finanzas y la tecnología, el consumo y la producción sostenibles y responsables como facilitadores fundamentales, en el contexto del desarrollo sostenible.

Se comprometen a abordar la amenaza crítica y urgente del cambio climático, reafirmando el compromiso con la implementación plena y efectiva de la Convención de las Naciones Unidas sobre cambio climático (CMNUCC) y del Acuerdo de París, tomando acciones de mitigación, adaptación y finanzas durante esta década crítica, sobre la base del mejor conocimiento científico disponible, reflejando el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas, a la luz de las diferentes circunstancias.

Tambíen se dijo que se entregaran planes nacionales de recuperación y resiliencia que asignen, de acuerdo con las circunstancias nacionales, una parte ambiciosa de los recursos financieros para mitigar y adaptarse al cambio climático y evitar daños al clima y al medio ambiente.

Asimismo se incrementaran los esfuerzos para implementar el compromiso asumido en 2009 en Pittsburgh de eliminar y racionalizar, a mediano plazo, los subsidios ineficientes a los combustibles fósiles que fomentan el consumo derrochador, al tiempo que brindaran apoyo específico para los más pobres y los más vulnerables

Este acuerdo en materia de cambio climático sirve como prolegómeno de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP 26) de Glasgow que se desarrollará del 31 de octubre al 12 de noviembre de este año.

Una de sus conclusiones es que al menos 23 países han asumido nuevos compromisos hoy para eliminar gradualmente la energía del carbón, incluidos cinco de los 20 países que más energía del carbón utilizan en el mundo[5].

Los principales bancos internacionales se comprometen a poner fin de manera efectiva a todo el financiamiento público internacional de la nueva energía de carbón sin cesar para fines de 2021.

Al menos 25 países e instituciones financieras públicas se comprometen a poner fin al apoyo público internacional al sector de la energía de combustibles fósiles para fines de 2022.

El impulso se produce cuando, en general, una coalición de 190 personas acuerda eliminar gradualmente la energía del carbón y poner fin al apoyo a las nuevas centrales eléctricas de carbón gracias a un paquete de apoyo del Reino Unido y socios internacionales.

El 4/11/2021 mientras se desarrolla la COP 26 nuevo informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente ha pedido esfuerzos urgentes para incrementar el financiamiento y la implementación de acciones diseñadas para adaptarse a los crecientes impactos del cambio climático.

Se dice que si bien las políticas y la planificación para la adaptación al cambio climático están creciendo, el financiamiento y la implementación aún están muy por detrás de donde deben estar.

Al respecto alerta que los costos estimados de adaptación en los países en desarrollo son de cinco a diez veces mayores que los actuales flujos de financiamiento público para la adaptación.

Menos de un tercio de 66 países financiaron medidas de recuperación de COVID-19 para abordar los riesgos climáticos y más de 2.600 proyectos se enfocan en la adaptación .

En la COP26 los lideres mundiales acudieron a la cita con el compromiso de acabar con la deforestación para 2030.

Si la deforestación tropical fuera un país, tendría la tercera mayor huella de carbono del mundo. Según datos e imágenes de Global Forest Watch, analizados en una investigación recientemente publicada por la revista Nature[6], la pérdida de cobertura arbórea tropical provocó un promedio de emisiones anuales equivalentes a 5,3 gigatoneladas entre 2001 y 2019. Esta cifra la sitúa en tercer lugar, después de China  y Estados Unidos, si se excluyen los efectos del cambio de uso del suelo y la silvicultura.[7]

3. Reflexiones finales

Nos enfrentamos a momentos históricos producto de la crisis causada por la pandemia en curso del Covid 19.

En el presente he comentado sólo dos aspectos de distintos fenómenos globales como lo son la fiscalidad internacional de la economía digital y el cambio climático.

El acuerdo sobre la fiscalidad internacional, más alla de las distintas estimaciones en cuanto a sus resultados concretos en términos de recaudación, lo veo como un gran punto de partida para el control de las diversas operaciones de la economía digital, las cuales van mucho más alla del acuerdo logrado y son fenómenos complejos y cambiantes que no pueden tratarse de manera aislada o unilateral.

El combate de la evasión, dentro de lo cual debe abordarse entre otros aspectos un mejor control de la economía digital, debería ser un objetivo prioritario de todos los países, no solo para obtener más recursos tan necesarios en la crisis actual sino fundamentalmente para dotar de mayor progresividad al sistema tributario disminuyendo las grandes desigualdades hoy existentes.

El tema del cambio climático es crucial y por lo afirmado en todos los informes queda muy poco tiempo para cambiar esta trayectoria antes de que las peores consecuencias se vuelvan irreversibles. Es necesario reducir las emisiones de manera decisiva, urgente y drástica.

Somos la última generación que tiene la oportunidad de volver a encaminar al mundo.

Pero también somos la primera generación que puede intentar hacer las cosas de una manera nueva, para que las personas y el planeta prosperen juntos.

Estoy convencido que ante fenómenos globales como los que estamos transitando, incluidos por supuesto la salida de la pandemia, siempre será mas adecuado el camino de la cooperación/colaboración y multilateralismo frente a todas aquellas medidas unilaterales.

Siempre dependerá del ser humano la solución a los problemas globales, por eso como siempre se afirma recuerda que el primer paso no te lleva a donde queres ir, pero te saca de donde estás“.

Dr. Alfredo Collosa

Noviembre 2.021

 


[2] https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-11-01/cop26-las-11-claves-de-la-cumbre-del-clima-de-glasgow.html

[4] https://www.technologyreview.com/2021/01/25/1016648/green-future-index/

[5] https://ukcop26.org/end-of-coal-in-sight-at-cop26/

[6] https://www.nature.com/articles/s41558-020-00976-6.epdf?sharing_token=TCN1qEGt0inBZ2PYahktwNRgN0jAjWel9jnR3ZoTv0MLCAnPdj-K6cJAE4vUVKls_u7Kt_xddd36QSF-I-oCo6tFXCSLO7J-upTDVh0b67EBiqgsQkniGPBnlSfHqfNxWh_C8xpERnQV7mA-NzdS1VkTUdZCEbJ5mGGOX5lCieA%3D

[7] https://es.statista.com/grafico/26113/huella-de-carbono-de-la-deforestacion-tropical/

 


[1] https://www.oecd.org/newsroom/international-community-strikes-a-ground-breaking-tax-deal-for-the-digital-age.htm

[2] https://es.statista.com/grafico/26123/cumplimiento-de-las-metas-de-calentamiento-global-por-pais/

[3] https://climateactiontracker.org/countries/

 

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