Buenos Aires, Jueves, 16 de Septiembre
22 febrero, 2021 17:20 Imprimir

Hablemos de comex – Síntesis del sector en el nuevo contexto- Lic. Karina Villagra

 

En concordancia con el ánimo mundial, la Argentina durante 2020 no estuvo exenta de la crisis de negocios producida por la pandemia de SARS COV-2 que afectó directamente el intercambio comercial de manera contundente, tanto en la forma de transitar los meses de baja productividad por las limitaciones al tránsito de personas, sino también en la manera de concretar las compras y ventas con el mercado externo.

Los números del comercio exterior argentino cerrando diciembre 2020, se vieron reflejados en el déficit de balanza comercial correspondiente al último informe del INDEC, que en cifras oficiales informó: “En diciembre de 2020, las exportaciones alcanzaron 3.544 millones de dólares y las importaciones, 3.908 millones de dólares. El intercambio comercial (exportaciones más importaciones) disminuyó 12,4%, en relación con igual período del año anterior, y alcanzó un valor de 7.452 millones de dólares. La balanza comercial registró un déficit de 364 millones de dólares.

Las exportaciones disminuyeron 34,1% respecto a igual mes de 2019 (-1.830 millones de dólares). Las cantidades cayeron 33,8% y los precios, 0,4%. En términos desestacionalizados, las exportaciones disminuyeron 20,3% con relación a noviembre de 2020 y la tendencia-ciclo cayó 0,3%. A nivel de rubros se contrajeron las exportaciones de todos ellos: productos primarios (PP), 45,3%; las manufacturas de origen agropecuario (MOA), 44,2%; las manufacturas de origen industrial (MOI), 18,3%; y los combustibles y energía (CyE), 10,0%.

Las importaciones en diciembre aumentaron 24,7% respecto a igual mes del año anterior (775 millones de dólares). Las cantidades aumentaron 30,2% y los precios disminuyeron 4,2%. En términos desestacionalizados, las importaciones disminuyeron 4,5%, con relación a noviembre de 2020, y la tendencia-ciclo mostró una variación positiva de 4,2%.”([i])

Ahora bien, si tenemos en cuenta la política comercial que viene manejando el Ministerio de Economía en torno al acceso y operatoria con moneda extranjera; el manejo discrecional del tipo de cambio impactó y lo seguirá haciendo en tanto la brecha cambiaria genere un desfasaje en la disponibilidad de fondos para los exportadores e importadores argentinos.  No obstante, a criterio de los expertos, las perspectivas para este año en la evolución del comex son optimistas, entendiendo que, basadas en las proyecciones de exportación principalmente de commodities  junto a la baja de las importaciones provocada por las restricciones a las compras externas, podemos vislumbrar un superávit cercano a los USD16M hacia fines de 2021.  Una expectativa por demás lógica teniendo en cuenta la reactivación del comercio y el establecimiento de medidas de control a las importaciones, todo ello comparado además con un año comercial como fue el 2020.

Los exportadores tienen por delante un papel interesante en la conformación de la balanza, con poco acceso a la financiación, retenciones y un tipo de cambio desfavorable, tienen en su haber producción valuada en dólares que no están dispuestos a poner en juego con soltura. El sector ha mantenido negociaciones con las autoridades nacionales para poder liberar las restricciones a la exportación de maíz (en el momento de mayor cotización internacional del cereal)  y un proyecto de aumento de las retenciones a la exportación de soja, medidas que pensaba accionar  el Gobierno y que no prosperaron. No obstante la expo como factor de ingresos está siempre en la mesa de las autoridades ya que sobre ella se ejercen varias  herramientas de restricción:  la obligación por parte de las empresas a realizar una declaración jurada de ventas al exterior (DJVA) sumado al acotado  acceso a créditos del Banco Nación para los productores.

No podemos dejar de mencionar además, que los importadores están ejerciendo hoy una fuerte presión en torno al acceso a moneda extranjera al tipo de cambio oficial, presión que sobreviene a raíz de las restricciones establecidas por el Gobierno Nacional y que por cierto,  propone consecuentemente un claro límite al crecimiento económico, especialmente si las industrias no consiguen abastecerse de insumos externos con facilidad.

En este sentido, las empresas con más demanda de insumos extranjeros (automotrices, supermercadistas, bienes durables, juguetes, maquinaria, etc.) vienen obligadamente desde 2020, informando ante los Ministerios, su proyección de gastos en dólares para poder generar autorizaciones de Importación, en tanto el Estado ha limitado esas compras en pos de la política macro. Mediante SIMI observados, LNA (Licencias no automáticas), reiteración de autorizaciones ante AFIP y conformidad del BCRA para el despacho de Importación de ciertos bienes.

No podemos dejar de pensar que la ecuación es sencilla, cada hilo que se tensa en el entramado de la compra y venta internacional, tiene una consecuencia lógica en la economía del país sin lugar a dudas, donde  la formación de precios en el mercado interno y el riesgo claro de la suba en los dígitos de la inflación estructural en nuestro país, implican  el desarrollo  y seguimiento constante de un plan estratégico para compensar el impacto.  Un ejercicio casi diario para todos los actores de la economía argentina.

Pero si nos atenemos a las reglas de la ciencia económica y a la historia particular de nuestro país, las restricciones al comercio exterior, como herramienta de ajuste de las cuentas nacionales ha dado resultados por demás disimiles, la protección excesiva genera ineficiencia y poca inversión productiva a largo plazo (Argentina tiene una de las peores performances para atraer IED del mundo, cayendo entre 2019 y 2020 la friolera de 20 puestos en el ranking mundial, quedando en el puesto 92 de 144, inmediatamente detrás de Sudáfrica y Colombia). ([ii])

El Estado entonces protege la estructura proyectada para las grandes cuentas nacionales en pos de alcanzar los objetivos de reservas establecidas con nuestros acreedores, por lo tanto la pregunta es: tendremos la posibilidad de una mirada sistémica para nuestra economía, con integración de factores y planificación a mediano/largo plazo? o seguiremos surfeando las políticas públicas restrictivas basados en la capacidad de negociación de los sectores involucrados trabajando sobre la inmediatez  del flujo de caja?.

En definitiva y a modo de cierre, la visión de la Argentina debe estar puesta en el mundo, valorizando las ventajas que nuestros principales productos poseen, las políticas  proteccionistas nos han dejado décadas de pobre crecimiento, crisis de moneda y pocas posibilidades de resolver eficientemente la inflación.

El mundo está en reconstrucción y se han establecido objetivos de crecimiento luego de la pandemia del COVID-19, algunos países serán más rápidos y otros más lentos en su recuperación, no olvidemos que las crisis son oportunidades.

Lic. Karina Villagra

kvillagra5@gmail.com

Lic. en Comercio Exterior y Esp. en Educación Superior

Febrero 2.021

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