Buenos Aires, Jueves, 4 de Junio
25 abril, 2020 11:46 Imprimir

La Justicia en tiempos de COVID-19 – Por Dra. Maria Florencia Turri

 

 

La llegada de este enemigo invisible, logró paralizar el mundo, el coronavirus marca un antes y un después en todos los aspectos de nuestras vidas.-

 

Ahora bien, en lo que respecta específicamente al ámbito judicial ha logrado hacer tambalear la Justicia y no solamente desde el ámbito de administración de justicia, sino que ha afectado también a aquellas personas que resultan ser partícipes necesarios por alguna de las partes, no importa cual sea.-

 

La Justicia no estaba preparada para paralizarse de este modo violento e intempestivo, no estaba previsto que este tipo de paralización hiciera estragos por todos los flancos inimaginables.-

 

Particularmente y en primer lugar porque no sólo es este poder el que no está ni estuvo nunca preparado para trabajar en forma electrónica, sino que el Estado en todos y cada uno de sus ámbitos padece esta problemática. Algo que parece tan sencillo y que en el mundo entero existe y que las “empresas privadas” utilizan como moneda corriente, algo que parece tan sencillo, eficaz y común, resulta que es un objetivo muy difícil de alcanzar para nuestro Poder Judicial.-

 

La presencia de letrados, de procuradores y partes interesadas en las causas siempre fue algo frecuente en el día a día, actualmente ello y en el contexto en el que nos encontramos viviendo es casi imposible que alguien se haga presente en la Mesa de Entradas de un órgano jurisdiccional, ya hoy permanece el aislamiento obligatorio social y preventivo y, más allá de quizás poseer un permiso de circulación por miedo a contagiarse o por cualquiera sea la razón en su mayoría ya no concurren personalmente.-

 

Puntualmente y en el ámbito penal, más allá de la suspensión de términos determinada por los máximos Tribunales de cada jurisdiccion, en función a los diversos DNU emanados por el Ejecutivo, suscitó una concatenación de hechos que lograron de un modo u otro colapsar el sistema judicial, que si bien ya no se encontraba en las mejores condiciones, esta especial circunstancia ha logrado que el mismo empiece poco a poco irse a pique. Más allá de esto considero en mi humilde opinión que esto recién empieza, y que si de a poco no logramos cambiar el paradigma, nos encontraremos situados en una posición de la que resultará casi imposible de sostener en el tiempo.

 

Sin embargo, esta circunstancia de fuerza mayor logró que de a poco este sistema tenga que ponerse indefectiblemente y cueste lo que cueste en funcionamiento, siendo que este cambio más allá de todo resulta lento, carece de todas las herramientas necesarias y no permite que las labores realizadas sean efectivas, con lo cual en todos sus aspectos el mismo resulta un cambio lento, ya que no puede llevarse a cabo ni efectivizarse en su totalidad, sumado a que a muchos les cuesta el cambio, y es muy poca la gente que logra adaptarse al mismo, generando en consecuencia obstáculos para emprender esta nueva era tecnológica.-

 

Hoy en día, el poder judicial le tiene más miedo al día después que al presente, puesto que al modificar métodos de trabajo sobre la marcha resulta un tanto engorroso, y un poco dificultoso para aquellos que no están o no estamos acostumbrados a los mismos métodos de siempre y que la tecnología nos viene a modificar, resultando ello un largo tiempo de adaptación por cuanto la evolución en la manera de trabajar indefectiblemente habrá de modificarse.-

 

Ahora bien, con los tiempos que corren y, más allá que aún esto no haya sucedido en su totalidad, de a poco la administración de Justicia deberá cambiar su paradigma y sin lugar a dudas, mal que pese el sistema judicial necesita un aggiornamento al hoy, a las circunstancias que vivimos, al contexto en el que nos encontramos y a lo que nos toca transitar, pese a las reticencias que seguramente se suscitarán en el camino.-

 

Esto no es el fin de nada, ni debe verse como algo negativo, sino que debe ser el comienzo e inicio de algo nuevo, innovador que marque una diferencia a fin de lograr demostrar que se puede carecer de papeles, sin dejar de mencionar que la ausencia del mismo supone una disminución del 74% de las emisiones de gases y una reducción del 35% de las emisiones contaminantes del agua, se puede lograr demostrar que no sólo una dependencia judicial es un montón de expedientes apilados. Esto debe dejarnos como enseñanza que no nos puede volver a encontrar desprevenidos, sino que hoy con el problema más latente que nunca, hay que modificar indefectiblemente y sin titubear no sólo la manera en la que se trabaja, sino que particularmente y en lo atinente a los códigos de forma, éstos necesitan y lo exigen a gritos una reforma, ya que nada respecto a esta forma de trabajar se encuentra contemplada, ni legislada de una manera fehaciente y válida que logre generar esa estabilidad jurídica de la que tantos hablan.-

 

Al enfrentarnos a una paralización que presenta magnitudes ampliamente desconocidas, y al no saber a que nos enfrentamos genera miedo y pánico social, por eso, creo que más que nunca los responsables de velar por justicia en la sociedad, debemos con el ejemplo demostrar que algo que parece casi inviable, como ser la digitalización completa de las causas, sea algo tangible y no un imposible o algo por llevarse a cabo o un simple proyecto que quede a futuro, o una tendencia que solo usamos hoy en atención a las circunstancias que nos toca atravesar a nivel pandemia. Ella debe dejarnos como enseñanza que debemos lograr con este avance tecnológico desmitificar “los tiempos judiciales”, pero para esto sólo no basta que la administración de justicia, los letrados y los Ministerios Públicos tengan acceso electrónico, sino que este nuevo paradigma debe incluir a todos los que de algún modo u otro asisten a la información necesaria puedan acceder y poseer el sistema de una forma idéntica, ello para todos y cada uno de los fueros, sin dejar de lado que de ello resulta una gran inversión, entendiendo que a todas las luces esa circunstancia resulta un tanto difícil, pero no así imposible de llevar a cabo, mas sin embargo para ello no sólo se necesitan ganas o ideas, sino que es necesario un gran aporte y apoyo por parte del Estado, y recepción por parte de la cúpula judicial, para que quienes día a día hacemos lo humanamente posible y más, nos resulte mas sencillo el trabajo diario, logrando así que la Justicia pueda cumplir con su objetivo final: “velar por los derechos de todos y cada uno de nosotros”.-

 

Sin perjuicio de lo antes señalado, y más aún que al día de la fecha el tema se encuentra en auge y es el centro de la cuestión para todos aquellos que formamos parte de este Sistema Judicial, el que me ha dado y actualmente aún me sigue dando mucho orgullo representar, al que otras veces me ha hecho sentir desahuciada, desanimada, sin ganas de seguir luchando por la misma causa, pero siempre por algún u otro motivo me genera una satisfacción de formar parte de esto, ya que más allá de todo siento pasión por lo que hago a diario y los cambios que dichas acciones generan en la sociedad.-

 

Continuando en esa línea y como corolario, a pesar de las críticas constructivas y a veces un tanto destructivas que recibimos a diario, no por ello he de seguir sosteniendo y creyendo que este cambio va a ser algo más que positivo, sin dejar de entender que como todo cambio costará y mucho su adaptación, empero y para lograrlo debemos a mi entender todos juntos tomar las riendas en el asunto, dejando de lado cualquier tipo de ideología, cualquiera que sea, creyendo más que nunca que el trabajo debe ser en equipo, un equipo que ponga todo su esfuerzo, y que el mismo pueda ser palpable, siendo que para que aquello sea posible de llevar a cabo, siempre sin dejar de lado que el mismo es inmenso y se desprenden variables infinitas, creo que hoy más que nunca necesitamos estar todos juntos, ya que como ya fuera antes recalcado en relación al cambio paradigmático en el modo y método de trabajo, si todos no ponemos una parte de nuestro conocimiento o un mínimo aporte, cualquiera que sea, el mismo resultaría obsoleto y/o inutilizable, con lo cual la lucha habría sido en vano, empero la satisfacción de aportar ese grano de arena para aquellos que aún seguimos creyendo en el poder judicial, no resulta solamente un aporte pecuniario, aunque en el fondo sepamos que la inversión resulta de una gran magnitud, pero que más allá de ello es mi humilde opinión que nuestro norte y pilar fundamental más allá de todo debe ser el trabajo en conjunto, ya que sin la labor de todos, esto no podría prosperar ni seguir adelante, lo cual no nos permitiría crecer para lograr este cambio que hoy las circunstancias a las que nos enfrentamos nos pide a gritos, con lo cual y, más allá de entender que esto podría quedar en un simple proyecto de unificación del sistema informático judicial y de todos aquellos que colaboran con la información necesaria para llevar a cabo las labores diarias, he decidido no renunciar pero siempre bajo el lema de que “La probabilidad de perder en la lucha no debe disuadirnos de apoyar una causa que creemos que es justa” Abraham Lincoln.-

 

Dra. Maria Florencia Turri

Abril de 2020

 

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