Buenos Aires, Sabado, 6 de Junio
7 agosto, 2013 11:02 Imprimir

Comercio internacional: La Argentina en el tremedal. Por Mg. Néstor Pablo Aleksink

Comercio internacional: La Argentina en el tremedal

 

 

por Mg. Néstor Pablo Aleksink

 

Sabido es que, en nuestro país, encontrar problemas donde hay soluciones es deporte nacional. El sinsentido y los contrasentidos locales son una fuente inagotable de análisis más no de comprensión práctica.

 

En estos momentos de gran profusión de propaganda electoral, nos muestra a las claras que indudablemente el componente intelectual de nuestra sociedad está en franca decadencia, y da la sensación que los postulantes abonan el pan y circo criollo, hablando mucho sin decir nada, y sin elaborar una sola propuesta. Obviamente, comercio exterior, exportaciones o temas análogos no están presentes en el discurso que mencionaba.

 

Hago mención a este tema, dado que si bien opinar de comercio exterior no es para todos, la realidad indica que hay muchos empresarios que ven complicados sus procesos productivos por la imposibilidad de acceder a insumos desde el exterior por las trabas a las importaciones, y aunque parezca un contrasentido, exportar no es hoy un proceso que se vea facilitado o estimulado de verdad desde el gobierno.

 

Ante esta situación, la diatriba morenista no tiene opositores, y por aquello que en el país de los ciegos el tuerto es rey, la mojiganga que genera no tiene límites y se maneja a su antojo. La aplicación de las licencias no obedece a un plan estratégico de la economía, sino como respuesta indocta a proteger el que parece el único objetivo real: mantener a como dé a lugar el superávit comercial externo.

 

La falta de transparencia de este régimen es lo que, a las claras, aparece como el punto focal de todo reclamo interno y externo. Lo es desde sus orígenes: el estado no admite y menos en épocas electorales, que todo esto tiene cobijo en la ley 26.279 que prorroga la emergencia económica local hasta el 31/12/2013, en realidad ésta es la última prórroga de la ley 25.561 dictada en el año 2002 y que fue extendida en su vigencia siete veces desde aquel año.

 

La ley original establece que el Ejecutivo tiene potestad para proceder al reordenamiento del sistema financiero, bancario y del mercado de cambios, reactivar el funcionamiento de la economía y mejorar el nivel de empleo y de distribución de ingresos, con acento en un programa de desarrollo de las economías regionales y crear condiciones para el crecimiento económico sustentable y compatible con la reestructuración de la deuda pública.

 

Es decir, no sólo justifica los descalabros morenistas, sino también se justifica en este paraguas el que te digan cuanto podés gastar en un viaje al exterior, eso sí, podés blanquear divisas de dudoso origen sin problemas, pero no cometas el “delito” de gastar más de u$s 100 por día en un viaje de negocios en el exterior procurando aumentar las ventas de tu empresa, eso es imperdonable.

 

Estos temas, entre otras cosas, es lo que votan los diputados que serán elegidos en las próximas elecciones y de lo que nadie habla. Téngalo en cuenta cuando le echa la culpa sólo al gobierno, la incapacidad de entender los problemas también está del otro lado.

 

Como nuestro país está en emergencia económica, el argumento de las denuncias  por la aplicación de licencias ante la OMC carece de fuerte sustento, ya que éste es el principal argumento por el cual se las aplica, y fundamentalmente porque quiénes denuncian también lo hacen en sus países, pero de un modo más prolijo.

 

Ahora, el organismo internacional prevé que ante la aplicación de estas medidas, el régimen debe ser transparente en la información para los usuarios, es decir, los importadores, y es en ese punto donde la autoridad de aplicación local hace agua.

 

El trato y las admoniciones anónimas de personeros que dicen representar los intereses de la Secretaría y conminan a la presentación de listas de precios, propuestas de exportaciones para compensar importaciones y demás yerbas que se le puedan ocurrir al desconocido interlocutor, es “el” argumento por el cual no se aprueban las DJAI’s y éste método se da de bruces con lo exigido por el organismo multilateral y también con cualquier intento lógico de razonamiento comercial.

 

No obstante, vale aclarar, así los empresarios hagan las presentaciones que se les solicitan, esto no es sinónimo de obtener las licencias.

 

El garete no termina allí. La permanencia en el tiempo de la emergencia económica no puede justificar una prohibición de hecho de importar o que se te obligue a exportar cuando no forma parte del giro comercial de una empresa.

 

Los que estamos en el comercio exterior desde hace mucho tiempo, sabemos que un proyecto de exportación no se lleva a cabo de la noche a la mañana y menos por imposición de un funcionario, lo único que se ha logrado es que en algunos casos las nominatividad de las exportaciones cambie de empresa en lo interno pero sin generar en la práctica una incremento genuino de exportaciones, además de un incremento de costos internos por el “pasaje” de la exportación ya sea por el mecanismo de “cuenta y orden de terceros” o por un acuerdo más amplio desde lo contractual con su consecuente carga impositiva.

 

¿Cómo no estar de acuerdo en defender la industria nacional de productos importados?, esto no admite siquiera discusión, pero con sinceridad, alguien puede explicar cuál es el sector que se defiende, si las trabas son indiscriminadas no importando el producto de que se trate????, es el “no” por el “no” mismo, sin importar consecuencias ni como producto de un análisis de cuáles son los productos que puedo comprar en el ámbito local sin proveerme del exterior.

 

Pero de momento, el secretario la tiene “más larga” y el resto debemos seguir mirando y aceptando esta irrealidad, so pena de recibir retos, amenazas y suspensiones. O recurrir a la justicia con un amparo, aunque esto es sólo una broma para salirse un poco de lo tragicómico de la situación.

 

Y como colofón, a pesar de todas estas situaciones que rozan lo kafkiano, el resultado que se obtiene no es el deseado: en el primer semestre si bien se mantiene el superávit, la brecha entre compras y ventas externas se redujo notablemente, y con seguridad al final del presente año no llegará a los u$s 10.ooo millones deseados.

 

Los datos del mes de julio mostrarán un universo de una nueva caída del superávit comparada con el mismo período del año anterior, y el mantenimiento de un leve crecimiento de las exportaciones empujadas más por efecto precio que por efecto cantidad.

 

En las relaciones internacionales la situación es compleja y también de difícil discernimiento. Estados Unidos trabaja en silencio y está logrando su objetivo: dividir a América Latina en dos ejes en lo que a temas políticos y económicos se refiere: se profundiza cada vez más la presencia de dos ejes en la región: el eje del Pacífico (encarnado por Chile, Perú, Ecuador y Colombia) y el eje del Atlántico (Mercosur ampliado con Bolivia).

 

La presencia de Venezuela trajo más inconvenientes que beneplácitos: se aprovechó el momento de la suspensión (oportuna) de Paraguay para que entre por la ventana, hoy los guaraníes se plantean determinadas exigencias para volver al ámbito mercosuriano, pero en realidad atrás de estos reclamos subyace un concepto de oportunidad de permanencia (o no) dentro del bloque regional, ya que a los empresarios paraguayos les cuesta digerir cuales son los beneficios de permanecer dentro, y observan las tentaciones de los beneficios de estar por fuera.

 

De todos los países del bloque, claramente Paraguay es el que tiene mayores dificultades de observar un comercio internacional íntegramente legal, sus fronteras son una invitación a las transacciones oscuras y esto lo sabe desde el  primer político hasta el último empresario, además que es el país donde se verifica que el 90% del comercio internacional está concentrado en no más de una cincuentena de empresas, en su mayoría de carácter trasnacional.

 

La permeabilidad de sus fronteras y de las regulaciones aduaneras no se hacen eco de las normas de origen y de otras normas presentes en nuestro proceso de integración, por ello habrá que ver cuál será el devenir del futuro paraguayo en el Mercosur.

 

En ese marco se inscribe el objetivo de lo mediato de las relaciones internacionales argentinas, sin olvidar lo que suceda en OMC: a las denuncias que tenemos sobre las licencias, que originaron en su momento la eliminación de las licencias no automáticas y que en un futuro no muy cercano morigerarán el actual escenario de las famosas DJAI, también hay que observar y seguir nuestras denuncias sobre el acceso restringido de nuestras exportaciones de biodiesel, limones y otros artículos con destino a la UE, EE UU y Japón.

 

No será un frente de conflicto pero si de negociación, donde seguramente la sangre no llegará al río y se obtendrá una solución salomónica que deje satisfechos a todos los involucrados. La asunción de un nuevo jefe de origen brasileño no será un tema menor para estos menesteres.

 

El escenario restrictivo es de carácter internacional y nuestro país no es el único que ha establecido barreras a las importaciones, por lo cual el marco multilateral de discusión será la OMC, que tiene por delante varios desafíos, a saber:

Admitir la presencia del neoproteccionismo como corriente contraria al libre comercio, con la aparición de nuevas barreras no arancelarias al comercio

 

Una nueva realidad del fundamento de la existencia del organismo, que fue creado en la época de la posguerra con ideas surgidas por los ganadores de la contienda, pero que la realidad de hoy muestra un corrimiento de quiénes son los que deciden en la economía internacional (BRIC y demás)

 

Un escenario global diferente, con multiplicidad de acuerdos de integración que favorecen el intercambio intrazona, pero son claramente restrictivos para el resto.

 

Por todo esto, es que la Argentina necesita dar cobijo a ideas de mediano o largo plazo en lo que a comercio internacional se refiere. Es necesario definir el perfil de asociatividad externa de nuestro país y defenderla a rajatabla, así sea que en coyunturas el escenario no sea del todo favorable, pero para mostrar por una vez por todas previsibilidad y sentido del apego a las normas que nosotros mismos ayudamos a redactar, pero que somos los primeros en no respetar.

 

Esto es, palabras más palabras menos, una Política de Estado seria en el tema, y no políticas de gobierno de parche que han demostrado su completa inutilidad y que son contrarias al objetivo de crecimiento que plantean en lo declamativo.

 

Debemos tener memoria y aplicarla sabiamente para no repetir errores del pasado.

 

Ya hemos pasado por aperturas totales de nuestro comercio, también por intervencionismos histriónicos, acuñamos frases como “el que puesta al dólar pierde”, “estamos condenados al éxito”, recorrimos el “sueño” de tener cohetes a la estratósfera o trenes bala, décadas ganadas y demás sandeces.

 

La realidad es que el tiempo pasa, los funcionarios incapaces permanecen un tiempo, reinventan el presente y luego se van dejando atrás un estropicio, (y lo que es peor, algunos regresan disfrazados de “opositores”) pero la Argentina tiene un proyecto precario, una sociedad impertérrita ante lo que está sucediendo y que muere por inseguridad o en los medios de transporte.

 

De organización o previsibilidad en el comercio exterior o las relaciones internacionales, ni hablemos.

 

Ojalá podamos, entre todos, torcer el rumbo.

 

Mg. Néstor Pablo Aleksink

Especialista en Relaciones Internacionales y Comercio Exterior

Director Ejecutivo del Programa Argentina Exporta

Agosto 2013

 

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