Buenos Aires, Sabado, 25 de Marzo
20 agosto, 2014 14:00 Imprimir

UIA: Informe especial – Política industrial comparada

 

 

En un mundo en el que la disputa por la agregación de valor se encuentra en el centro de la escena, la innovación se configura como un elemento estratégico para revitalizar la producción manufacturera y la creación de empleo. Tras la crisis internacional de 2008-2009, países desarrollados como Estados Unidos, Japón y Reino Unido han implementado planes integrales de política industrial con el objetivo de revertir la pérdida de su participación de producción manufacturera global frente a las economías emergentes (China en particular).

 

Entre estas iniciativas, se destaca un conjunto de acciones destinadas a reducir los costos de producción con la insignia de alentar la relocalización de empresas on shore que, a través de la reconstrucción de capacidades productivas, lidere el crecimiento de la producción y el empleo. Estas estrategias no hacen foco en la reducción de los costos laborales sino que apuntan a la diferenciación de productos y procesos mediante la agregación de valor, el desarrollo de tecnologías e innovaciones en simultáneo con márgenes de ganancias prácticamente garantizados y sustentabilidad fiscal.

En resumen en un mundo en el que la disputa por la agregación de valor se encuentra en el centro de la escena, la innovación se configura como un elemento innegociable, especialmente tras la crisis internacional de 2008-2009. Los procesos innovativos se han constituido como prioridad en el camino hacia la revitalización de la industria y el empleo de los países avanzados que han perdido ímpetu en los últimos años. ¿De qué manera se produjo esta inercia que fue erosionando la potencia de estos países? Una parte de la explicación se encuentra en los procesos de deslocalización productiva, una estrategia de negocios basada en la reducción de costos de producción y la cercanía a mercados. Si bien ha resultado útil en muchos aspectos, como contrapartida ha desencadenado efectos no deseados vinculados a la pérdida de capacidades productivas para la industria manufacturera. Una lectura en sintonía tanto con el presente como con el futuro debe advertir que un contexto en el cual los procesos productivos evolucionan rápidamente, resignar -total o parcialmente- la producción local potencialmente influye sobre la pérdida de ventajas innovativas.

• Ante este panorama, muchos países desarrollados implementan acciones vinculadas a políticas industriales cuyo objetivo es reducir los posibles efectos negativos y, al mismo tiempo, revitalizar el sector a través de un componente clave como la previsibilidad. Entre las iniciativas encaradas, cabe destacar los incentivos para la disminución de los costos de producción con el objetivo insignia de alentar la relocalización de empresas on shore y, consecuentemente, revertir la defragmentación productiva. Estas estrategias no hacen foco en la reducción de los costos laborales sino que apuntan a la diferenciación de productos y procesos mediante la agregación de valor, el desarrollo de tecnologías e innovaciones en simultáneo con márgenes de ganancias prácticamente garantizados y sustentabilidad fiscal.

• Ninguna de las acciones encaradas por estos países están relacionadas con la espontaneidad o la improvisación sino que provienen de lecturas, análisis y diagnósticos integrales sobre la importancia de estimular al sector productivo en su conjunto. Esto significa -entre otras cosas- robustecer tres niveles interconectados e imprescindibles para la sustentabilidad de cualquier economía: la rentabilidad del empresariado, el financiamiento del Estado y el poder adquisitivo del salario -motor de la demanda doméstica que tracciona las ventas y la oferta, innovaciones e

inversiones

La experiencia internacional brinda variados y enriquecedores ejemplos de hacia dónde se mueve el concierto de naciones en función de la política industrial.

 

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